Resumen de la Sesión Informativa sobre “Prevención del Acoso Escolar” (Segunda Parte)

¿Cómo se inicia?

Suele empezar con acciones de «baja intensidad», por ejemplo el acoso verbal (insultos, motes, humillaciones, propagación de falsos rumores, mensajes telefónicos…). Si no se frena, puede degenerar en otros tipos de acoso, como el social (exclusión y aislamiento de la víctima, por ejemplo, se la deja fuera de las actividades colectivas), el psicológico (basado en amenazas) y el físico, que contempla tanto agresiones directas como indirectas.

¿Cómo detectar si mi hijo sufre acoso escolar?

Somos sus padres y por tanto los mejores que les conocemos, por lo que cualquier cambio debe ponernos en alerta.  Los síntomas  que  comúnmente presentan las victimas son:

  1. Cambios de humor

Si notas que en los últimos tiempos tu hijo está más triste, estresado y/o ansioso que de costumbre, es probable que tenga algún problema. De hecho, en los casos de bullying es usual que se produzcan cambios de humor bruscos sin razón aparente, que el niño se enfade, irrite, frustre o agite con facilidad ante cualquier estímulo.

  1. Disminución del rendimiento escolar

Cuando el niño está siendo acosado y tiene que lidiar día tras día con el miedo, es difícil que pueda seguir concentrándose en sus estudios, por lo que su rendimiento escolar suele disminuir.

  1. Actitud negativa hacia el colegio

En muchos casos, los niños no hablan abiertamente sobre lo que les sucede pero expresan a través de frases de carácter general su malestar. Si el niño nunca antes había tenido problemas y comienza a decir que “odia la escuela” o inventa excusas para no ir, como fingir que está enfermo, es probable que tenga algún problema en el colegio.

  1. Pérdida o aumento del apetito

En algunos casos la intimidación y el acoso generan una angustia emocional tal que el niño pierde el apetito. En otros casos puede suceder justo lo contrario ya que el estrés también puede exacerbar el apetito.

  1. Llega a casa con las pertenencias rotas

Es probable que los niños que acosan a tu hijo le roben o le rompan algunos de sus materiales escolares, por lo que si en más de una ocasión ha llegado a casa con sus cosas rotas y no quiere explicarte qué ha sucedido, quizá se trate de un caso de bullying.

  1. Disminución de la autoestima

El acoso y la intimidación dañan profundamente la autoestima infantil. Cuando el niño es ridiculizado o le pegan y se siente indefenso e impotente, es normal que comience a pensar que no es lo suficientemente fuerte o inteligente como para hacerle frente a la agresión. Por eso, es importante que les prestes atención a las frases que tu hijo usa para referirse a sí mismo.

  1. Cambios en su círculo social

Si tu hijo de repente no quiere frecuentar a su grupo de amigos o notas que ya no invita a nadie a casa, quizá está siendo víctima del acoso escolar. De hecho, se ha apreciado que los niños más vulnerables son precisamente aquellos más retraídos y con menos habilidades sociales ya que el grupo de amigos actúa como un agente protector.

  1. Comportamiento autodestructivo

Algunos niños dirigen contra sí mismos la frustración, el resentimiento y la ira que causa el acoso. Como resultado, pueden comenzar a manifestar comportamientos autodestructivos, como escapar de casa o infringirse heridas.

  1. Se siente mal después de haber navegado por Internet

En la actualidad muchos casos de intimidación y acoso se llevan a cabo a través de las redes sociales, sobre todo cuando los niños ya son mayorcitos. Por eso, es importante que le prestes atención a su reacción cuando recibe un mensaje o cuando termina de navegar por Internet.

 

bullying

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