¿Qué debo hacer una vez detectado el acoso escolar? (tercera parte)

El mayor enemigo del bullying es el tratarlo como «cosas de críos». La tendencia a minimizar situaciones de acoso escolar dejan desamparada a la víctima. Por eso, cuando el agredido pide ayuda o consuelo en casa es imprescindible creerle y arroparle.

La respuesta ante un menor que presenta síntomas o que incluso es capaz de verbalizar lo que le sucede ha de ser de credibilidad. Ya habrá tiempo de depurar las situaciones y valorar las interpretaciones, pero de inicio, todo aquel que eleva un sufrimiento ha de ser atendido por los adultos responsables de su bienestar.

Ayúdale a “practicar” para poder enfrentarse a sus acosadores desde la asertividad, no con la violencia (eso sólo genera más violencia). Simulad situaciones que ya le hayan ocurrido o que tema que le pasen en los próximos días, y que utilice frases como: “Ya no voy a dejar que me hagas esto más”, “A partir de ahora voy a contar todo lo que me estáis haciendo” y enseñarle a  afrontar el miedo a ser chivato.

Hazle ver que confías en él, que vas a estar a su lado y sobretodo, explícale que él no tiene la culpa de que lo que está pasando. Respuestas como “Tú lo que tienes que hacer es pasar de ellos” no hace más que aumentarles la culpa e inhabilitarles más.

Desde el primer momento hay que empezar a documentar todo lo que nos va contando,  hechos concretos por escrito con fecha, hora y lo más detalladamente posible. Si el acoso es físico será necesario documentarlo y solicitar un parte médico de la agresión.

Una vez que se tienen pruebas suficientes para justificar un acoso escolar (recordad que debe ser  mantenido en el tiempo) se debe seguir el siguiente protocolo: protocolo_acoso_escolar

Siempre mejor todo por escrito en un formato como este:  Ejemplo de documento acoso escolar

Se recomienda en primer lugar dirigirse al tutor y en caso de no iniciarse el protocolo dirigirse a la dirección del centro, inspección educativa y en último caso a la fiscalía de menores.

Aunque no podemos generalizar, el cambio de centro escolar no es la mejor solución. Hay datos que confirman (Fundación ANAR) que el 83% de los niños que han sufrido acoso y se han cambiado de centro, han vuelto a sufrirlo. Salen tan dañados de estas situaciones que han perdido todo tipo de habilidades sociales y autoestima para relacionarse. Por eso hemos de volver al punto anterior. La víctima necesita volver a tener confianza en sí misma, rearmar su autoestima y reconstruir sus habilidades sociales perdidas a través de la ayuda psicológica. Solo después podrá enfrentarse nuevamente a sus acosadores en el mismo centro, o a futuras situaciones de riesgo en otro centro.

Victimas

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